LA
VIDA DE LOS MAESTROS COLOMBIANOS
En cuatro tomos y más de 2 mil 200 páginas, producto de una
investigación extensa que cubrió todo el territorio colombiano, en Ibagué se ha
hecho la presentación de esta voluminosa obra que lleva el título de este
escrito. Los investigadores sociales Rodrigo Parra Sandoval y Elsa Castañeda
Bernal, dirigieron un equipo del cual hacen parte, además, Calonje, Rueda y
Ocampo, quienes se ocuparon de la vida de los maestros, de sus
rasgos básicos, de “la soledad del maestro”, de su actuación en el proceso de
formación humana de los estudiantes, de sus relaciones con el mundo escolar y
cultural en veredas y barrios urbanos donde cumplen su labor docente.
Bueno es que después de
conocer el resultado de cuatro estudios divulgados en el año 2014
inmediatamente anterior, sobre la búsqueda de la calidad de los docentes
colombianos, de la autoría de economistas, se llegue ahora a una nueva visión sobre los maestros, bajo
la pluma de profesionales de las ciencias humanas. Es la visión de Rodrigo Parra Sandoval, un
sociólogo con títulos de maestría y doctorado, que ha ejercido la docencia
universitaria y que lleva más de 30 años estudiando el fenómeno educativo y las
formas de sentir y de pensar de sus actores relevante. Ha ganado varios premios, entre ellos el Premio
Interamericano de Educación Andrés Bello de la OEA , dos veces el premio
nacional de ciencias sociales por la autoría de 15 libros y un premio nacional de novela ya que es autor de
12 libros de este género literario. “Es un científico social y novelista…que
logra sumergirse en el alma de la escuela”, dice de él, Rocío Rueda.
De otra parte, está Elsa Castañeda Bernal, Economista, Psicóloga y
Pedagoga, también docente universitaria, que ha trabajado con Sandoval en
muchos de sus proyectos. Son dos miradas más humanas sobre el desempeño de los
maestros, muy válidas ahora que el gobierno nacional y muchas otras
organizaciones y personas, se han venido ocupando de los maestros. “Es cada vez
más urgente conocerlos como ciudadanos, seres humanos complejos, portadores de
una cultura particular en las varias regiones del país”, dice Parra en las primeras
páginas de estos libros.
Y agrega : “Es importante saber quiénes son, como ciudadanos…pues
buena parte de lo que será Colombia en el siglo XXI dependerá de quiénes son y
de las oportunidades reales que la
sociedad colombiana les brinde para transformarse en maestros plenos, es decir, en personas
contemporáneas que participan en ella, que comprenden su naturaleza diversa y
saben transmitir la convivencia y el disfrute de la diversidad” (p.14).
¿ Por qué estudiar las vidas de los maestros colombianos…? ¿Qué
características educativas y ciudadanas tienen las vidas de las personas a las
que la sociedad ha delegado la función de formar las nuevas generaciones de
colombianos?, son las preguntas de investigación que hace el autor al comienzo
de esta obra editada y financiada por el
Convenio Andrés Bello, la Universidad de Ibagué, el Externado, Colciencias y la
Fundación Antonio Restrepo.
“MIRAR CON LOS OJOS DEL
MAESTRO”.
Los autores de la investigación sobre la vida de los maestros,
recurren a la biografía como estrategia metodológica. Entonces, se le da la
palabra a muchos maestros de diferentes lugares del país, para que relaten sus
experiencias, sus éxitos o sus fracasos en la tarea educativa. “Se escogió para
este estudio utilizar el método biográfico como una manera de mirar la vida de
los maestros a partir de sus propias palabras, se su propia lectura de la vida.
Se presentan setenta y dos biografías – autobiografías e historias de vida….de
maestros de cuatro grupos poblacionales: maestros que trabajan en Bogotá,
maestros de la zona caribe en Cartagena, maestros afrocolombianos de la zona
Pacífica y maestros indígenas de algunas etnias del occidente colombiano”.
José Joaquín Hernández, es un cachaco que comenzó a
ejercer la docencia en Bogotá y ahora lo hace en Cartagena, es “un cachaco
entre costeños” que cuenta su experiencia en varias páginas y , entre otras
cosas dice . “Yo creo que una falla del
Ministerio de Educación Nacional es que a un docente lo dejan toda la vida en
un colegio, a uno deberían rotarlo por allá cada cinco o seis años, a un
colegio más o menos cerca, para ir cambiando, porque a veces el paso del tiempo
en la misma institución, hace perder la visión que se tiene de hacer cosas
mejores. Parece que ya llega un momento en que se estanca la persona y entonces
no sigue haciendo cosas buenas para las gentes y se convierte en obstáculos
para algunas iniciativas”.
En otro extremo de Colombia, en Puerto Tejada, el maestro
Juan María Congo, relata así su experiencia azarosa en su desempeño laboral: “Inicié así mi
práctica como docente en el Centro Educativo San Pedro Claver. Mis primeros
pasos en el ejercicio de la docencia, tuvieron como común denominador una
asfixia económica, que lindaba con el estrangulamiento, porque mi salario en
términos de hoy no llegaba al mínimo para la época.
La siguiente
comparación ilustra muy bien mi realidad: mientras a un cortero de caña, el
salario devengado le alcanzaba para satisfacer lo necesario y hasta para darse
lujos como sostener tres mujeres, a mí el pago me dejaba tan mal parado, que
escasamente daba pie con bola, si hablábamos de alimentación y vivienda”.
Y así como
estos son los testimonios biográficos y de historia de vida de los 72 maestros
seleccionados como participantes en esta investigación de corte etnográfico.
Mucho se aprende de de estas biografías escritas por los maestros. Queda
pendiente, desde luego, escuchar las de los maestros tolimenses.

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