sábado, 25 de agosto de 2012


LA CALIDAD EDUCATIVA, EN DEBATE

Para el próximo domingo se espera que por lo menos 18 mil 589 estudiantes del grado onces de bachillerato en el Tolima(incluyendo Ibagué), cifra que puede llegar a ser de 36 mil 295 en caso de que a ellos se sumen  estudiantes de los grado décimo  y los egresados que  repetin examen para mejorar puntajes, deberán presentar las pruebas SABER 11 que realiza el ICFES anualmente en dos fechas, para el calendario A y para el calendario B.

Desde ya y durante el resto del año, muy seguramente se estará hablando de estos resultados que parcialmente dicen algo o mucho sobre la calidad educativa, en especial sobre la calidad de los aprendizajes y el desempeño académico de nuestros estudiantes. Porque estamos bajo el modelo de la eficacia escolar (Movimiento de escuelas eficaces) centrado  en los resultados de los estudiantes y poco en otros factores de la calidad.

Precisamente, en fecha anterior,  en esta página divulgué los resultados del estudio sobre factores asociados a los resultados de las pruebas SABER para los grados quinto y noveno , realizadas en el año 2009(Qué hacer para mejorar los resultados de las pruebas SABER?) Dicho estudio del ICFES originó varias reacciones, entre ellas la del doctor en educación, Néstor Roberto Cardoso Erlam, profesor de la Universidad del Tolima.

¿Cuál es la réplica de Cardoso? ”Respetuosamente me permito hacer los siguientes comentarios  .Se señala en la columna que el factor socioeconómico es determinante en los resultados. Tengo mis serios reparos al asunto si no se dilucida que una cosa es lo social (o cultural?) y otra lo económico.  Esto es que, no es totalmente cierto que a mayor dinero mayor puntaje pero sí se espera que a mayor nivel cultural mayor nivel cognitivo. El asunto podría ser válido en uno de los extremos de la escala económica, en la intermedia el problema merece mayor estudio. Verlo de otra manera es condenar a quienes tienen bajos recursos y alimentar esa cadena de pensamiento. Considero que lo del nivel económico, en nuestro medio, lo determina el recibo de pago del agua o la luz y ese criterio es acomodado, entonces todos nos sentimos pobres en unas ocasiones y más o menos ricos cuando de mostrar autos o posesiones de bienes se trata.
Acá lo que puede ocurrir es que los colegios donde estudian chicos y chicas cuyos padres cancelan altos costos de matrícula generan procesos de mayor control sobre los docentes en consecuencia mayor selección”. 

RECLAMO DE UN NUEVO MODELO DE EVALUACIÓN

La reacción del rector de la Institución Educativa San Isidoro de El Espinal, Helio Fabio Jiménez Narváez, es  sobre el  mismo tema:
“ Todos queremos calificar porque pertenecemos a esa histórica cultura del miedo a la nota, al puntaje, al promedio. En todos los lugares donde nos encontremos somos calificados. Sin embargo, la tendencia de los nuevos teóricos de finales del siglo anterior y algunos vigentes en el presente, nos invitan a repensar que la evaluación no es calificar, ni certificar, ni emitir juicios para establecer jerarquías. Con eso  solo fortalecemos los rangos de poder y la irreconciliable división social por culpa de la pobreza. Deberíamos proponer un nuevo modelo de evaluación que integre las fuerzas institucionales hacia alcanzar indicadores de procesos evaluativos”.

ACCESO GRATUITO A LA EDUCACIÓN SUPERIOR

Otro de los temas del estudio del ICFES sobre factores asociados se refiere a la repitencia y al respecto Cardoso Erlam opina: “Sobre la repitencia la solución me parece muy mecánica, que los chicos no pierdan años para que obtengan mayor puntaje? Precisamente la tendencia es acabar con la norma por la cual sólo pueden repetir máximo el 5%. Considero que aumentando este %  tendríamos unos años de adaptación e incremento del problema pero luego una readaptación al sistema”.

De otra parte, sobre las oportunidades de acceso a la educación superior  la propuesta de este investigador es la de la gratuidad: “No podemos olvidar que para los estudiantes de recursos medios  las pruebas SABER no significan calidad educativa sino posibilidad de ingresar a una IE superior pública y que desde antes para un alto porcentaje de ellos esa opción ha sido cancelada. ¿Qué porcentaje de estudiantes de media aspiran, desean, necesitan y hacen esfuerzo especial para obtener un decil alto en las pruebas? Me temo que es muy bajo.  Esos factores no los estudia o lo esconde el informe del  ICFES en cuestión. 
Si la matrícula fuera gratuita, quizá, los indicadores cambiarían totalmente e ingresarían no los más pudientes económicamente sino los más capaces intelectualmente. 
Para los estratos altos, considero que las pruebas SABER tampoco significan calidad educativa asociada a tales pruebas, de todas maneras la llevan ganada con o sin altos puntajes.  Entonces la solución política real y necesaria es  educación superior gratuita y por mérito cognitivo. Con todo respeto, allá es que hay que apuntar”.

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